FoodLab Barcelona en la Nave Shield

FoodLab Barcelona en la Nave Shield

El concurso plantea la reforma de la Nave Shield per el nuevo espacio FoodLab Barcelona, que será un referente internacional en el espíritu empresarial creativo en el sector agroalimentario y un centro para el desarrollo de una industria alimentaria sostenible.


La propuesta se origina y se articula desde la intención inicial de concebir la planta baja como una extensión del espacio público exterior, creando accesos por dos puntos de la nave, que quedan en relación directa con los accesos del recinto, y que permiten cruzar la planta baja.

La propuesta responde a la idea principal de mejorar la condición interior de la nave y la relación con su entorno a la vez que se reconoce el edificio histórico.

Uno de los principales retos de la nave es la capacidad de dotar de luz natural a todo el espacio, es por eso que, en la crugia central de la cubierta, se crea un atrio bioclimático que revierte la oscuridad del centro del edificio, convirtiéndolo en un espacio de luz y verde. Este patio no solo aporta luz al interior de la nave, sino que también proporciona ventilación natural y pone en relación todas la plantas del edificio, creando un punto central de reunión.

Con tal de enfatizar este atrio bioclimático y debido a la necesidad de un nuevo acceso a las plantas superiores, se plantea una escalera orgánica que sube como una enredadera que relaciona todos los niveles y que sube buscando la luz hasta la azotea, generando a su alrededor las areas de relación entre los usuarios del FoodLab.

En cuanto a la articulación del programa, la planta baja se concibe como una plaza interior donde se situan los dos núcleos principales: la escalera histórica y la nueva escalera central, rodeada por una zona de jardín; así como todos los espacios públicos: la sala de exposiciones, que puede estar abierta y poner en relación el auditorio con la plaza o quedar cerrada; el auditorio, que se plantea como un espacio flexible y versátil; y el espacio de grab&go, que queda en relación directa con la plaza y el jardín.

Con todos los espacios públicos en la planta baja, las plantas superiores acogen los espacios y usos más privados del edificio. Se produce una gradación de privacidad a medida que se va subiendo, con los espacios semiprivados, la zona de networking y el office situados en la primera planta, y los espacios privados como las oficinas y las salas de reunión en la planta segunda.

El edificio aspira a la máxima calidad ambiental alcanzando todos los requisitos de confort, ahorro de energía, agua y recursos, a partir de soluciones de bajo coste y mantenimiento. Mediante el uso del atrio bioclimático y sus espacios para albergar actividades que no requieren de unas condiciones climáticas estrictas, se consigue reducir los metros cuadrados climatizados. Además, con la integración de vegetación xerófila dentro del atrio se mantiene una temperatura estable y se regula la humedad relativa de los espacios.

En cuanto al ciclo del agua, el equilibrio de las plantas xerófilas y las productivas hacen que la demanda hídrica de la vegetación no sea elevada. Además, se prevee un ciclo hídrico cerrado que reconozca los usos que permiten el uso de agua no potable y reducir tanto el consumo de la red como de evacuación al alcantarillado, usando tanto la captación de agua de lluvia como el uso de redes de recursos alternativos (freático).

La materialidad del proyecto surge de la pretensión de diferenciar el patrimonio de las nuevas intervenciones, reparando y pintando de blanco aquellos elementos estructurales históricos de la nave, mientras que los elementos añadidos seran de materiales biosféricos, de proximidad o que cierren ciclos, como el vidrio o la madera. La nueva escalera escultural recupera el color verde de algunos de los elementos existentes.

LocalizaciónReciento industrial L’Escosesa, Barcelona
ProyectoNuevo Espacio FoodLab Barcelona
Superfície2.177 m²
Coste4.571.700 €
PromotorBimsa, Ayuntamiento de Barcelona
ColaboradoresIlyass Erraklaouy, Kateryna Grechko, Carla Mercadé, Francesco Ogliengo, Rim Bohsina, arquitectura. Víctor Viscor de Societat Orgànica, sostenibilidad, Oriol Vidal, ingenieria, Bernuz Fernandez Arquitectes SLP, estructura, Brufau Cusó, presupuesto. Jordi Font, urbanismo.